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Como traductor independiente, debes asegurarte de que algunas de tus acciones de marketing estén destinadas a conocer cómo funcionan las agencias de traducción y a comprender las necesidades de los jefes de proyectos de traducción. De este modo, podrás identificar cómo satisfacer esas necesidades y resolver las dificultades con las que se encuentra la agencia, lo que te convertirá en el proveedor ideal para ellos y al que la agencia recurrirá una y otra vez.

A continuación, te muestro 10 acciones con las que podrás convertirte en el colaborador ideal que buscan las agencias.

 

  1. Preséntate de forma clara e inteligente

Sé amable en tus comunicaciones y sé directo. Los jefes de proyecto no tienen tiempo ni interés en leer un correo de presentación farragoso ni tampoco de entretenerse en comentarios que no son relevantes para el trabajo en cuestión. Un simple detalle, como poner en la línea del asunto de tu correo la combinación de idiomas con la que trabajas (por ejemplo, EN>ES), consigue que el jefe de proyectos pueda identificar de forma inmediata si tú ofreces lo que están buscando o no. Lo mismo ocurre con las candidaturas que envías en respuesta a ofertas de trabajo, no escribas únicamente “consulta mi CV adjunto” sin aportar credenciales significativas en tu correo. Abrir adjuntos lleva tiempo y es muy probable que el jefe de proyectos no abra tu CV a menos que le des motivos para hacerlo. Indicar tu combinación de idiomas también le ayudará al jefe de proyectos a encontrarte si hace búsquedas en sus archivos de correo electrónico.

Cuando escribas los correos electrónicos, en lugar de centrarte en lo que le quieres contar tú al jefe de proyectos, pregúntate “¿qué necesita/quiere saber él de mí?”. Borra frases que no añadan nada de valor a la comunicación y que puedan distraerle de los aspectos clave.

 

  1. Contesta rápido a sus mensajes

El cliente que encarga la traducción puede dar luz verde a la agencia en cualquier momento. Puede que tarde una hora, un mes o incluso más en confirmar un presupuesto. Los pedidos pueden llegar de forma inesperada o de repente volverse urgentes. Los textos de un proyecto extenso pueden llegar uno a uno y puede que otros lleguen posteriormente. Los jefes de proyecto pueden estar trabajando bajo mucha presión. Tú puedes contribuir a aliviarles esa presión respondiendo a sus correos rápido. Incluso si es para decirles educadamente que no estás disponible. Los traductores que responden rápido son colaboradores ideales.

 

  1. Entrega en el plazo acordado

Si tienes algún contratiempo, comunícaselo al jefe de proyectos. Ten presente que cuando entregas tarde, el jefe de proyectos probablemente tenga que cambiar sus planes personales para esperar tu entrega. Cuenta contigo y ha depositado su confianza en tu compromiso. Si rompes esa confianza, aunque sea solo una vez, la relación podría romperse.

 

  1. Sé honesto

Si no tienes las aptitudes necesarias para traducir un texto concreto de forma competente, avisa al jefe de proyectos. Nadie puede hacer de todo y es preferible ser un experto en algunos campos y rechazar trabajo de otros. Tu honestidad ayuda a la agencia a garantizar la calidad de las traducciones y a evitar quejas de sus clientes.

 

  1. Elabora y pasa tus propias comprobaciones de control de calidad

Aparte del básico corrector de ortografía, haz búsquedas para eliminar los dobles espacios, los dobles puntos y cualquier error mecanográfico que suelas cometer. Échale un vistazo a tu documento en su versión final y no solo dentro de tu herramienta de traducción asistida. Si no lo haces tú, lo tendrá que hacer el jefe de proyecto o el revisor. Estos sencillos controles de calidad rutinarios ahorrarán tiempo a los jefes de proyectos y a los revisores, lo que supondrá un valor añadido con respecto a lo que ofrecen otros traductores menos rigurosos.

 

  1. Lee las condiciones de pago de la agencia antes de aceptar el trabajo

Las agencias suelen incluir sus condiciones de pago por escrito en el pedido de la traducción o, por lo general, lo comentan contigo por correo cuando se ponen en contacto para encargarte un trabajo. Ocúpate de comprobar las condiciones con ellos antes de aceptar trabajos y, si no quieres aceptarlas o deseas pedirle a la agencia que hagan una excepción contigo, negócialo con ellos. Si vas a facturar a otro país, asegúrate de que comprendes los requisitos de facturación por adelantado. En España, por ejemplo, los requisitos legales son bastante estrictos en lo que se refiere a facturación y la agencia no tiene elección y debe respetarlos.

Los recursos de las pequeñas agencias, sobre todo, no son ilimitados y es posible que tengan que esperar a recibir el pago de sus clientes para poder pagarte a ti. Este es el motivo del pago a 30 días como norma estándar y lo que explica por qué algunas agencias solicitan 60 o incluso 90 días para pagarte. No tienes por qué aceptar sus condiciones, pero si lo haces, tienes que atenerte a ellas y no puedes de repente solicitar el pago antes del plazo acordado (lo mismo que la agencia debe respetar el plazo de entrega acordado). Estas desavenencias sobre pagos son innecesarias y provocan tensión a las agencias, del mismo modo que al traductor independiente. No discutas si puedes evitarlo usando una buena comunicación y la debida diligencia.

 

  1. Informa a la agencia (educadamente) si no estás contento con algo

Las buenas agencias de traducción se preocupan por sus proveedores. Si el jefe de proyecto ha hecho algo que te ha disgustado o si te pide que hagas algo que no crees que sea justo, coméntaselo. Las comunicaciones honestas son la clave de las buenas relaciones y no tratar de resolver los problemas puede acarrear problemas mayores en el futuro. Cualquier agencia que se precie abordará los problemas que les plantees. Incluso puede que hagan cambios en sus procesos internos si tus comentarios son constructivos. Y recuerda: cualquiera es inocente hasta que se demuestre lo contrario. No te lo tomes como algo personal. Comprende que sea lo que sea que el jefe de proyectos ha hecho o ha dejado de hacer, no ha sido para ofenderte a ti intencionadamente.

 

  1. Atiende las quejas directamente y haz lo que haya que hacer para arreglar el problema

Si la agencia ha recibido una queja de un cliente sobre una de tus traducciones o un revisor plantea problemas, aborda el asunto directamente. Al mostrarle a la agencia que te tomas en serio los comentarios menos positivos, que haces todo lo posible por solucionar los problemas y por adaptarte a los distintos clientes, esto dice mucho de ti y solo puede beneficiarte. Puede que tu respuesta a una queja ayude a la agencia a abordar la cuestión con el cliente, lo que significaría que tu colaboración es muy importante. Recuerda que en un negocio en el que todo lo que hacemos es por escrito, siempre surgirá disparidad de opiniones sobre qué se considera un “buen” texto. Si el cliente desea un cambio que no te gusta, no hay mucho más que puedas hacer salvo defender tu postura y ceder con elegancia. Por otro lado, un error es un error, que debes reconocer, subsanar y por el que debes disculparte, si deseas que la relación dure.

 

  1. Pregunta si no estás seguro

Más allá del escenario habitual en el que el jefe de proyectos te pregunta si tienes dudas sobre el texto, a veces puede resultar útil que te confirmen si quieren que les pases una lista de los errores que has encontrado en el texto original para enviársela al cliente o si prefieren que les mandes las consultas una a una o si, por el contrario, prefieren que las envíes al final junto con la entrega del proyecto. Cada jefe de proyectos tiene una forma distinta de trabajar: lo que a unos les encanta, a otros puede que no les guste en absoluto. Si consigues un poco más de información sobre cómo le gusta trabajar al jefe de proyectos, podrías adaptar tu servicio a sus preferencias. Esto podría aumentar las probabilidades de que te elija a ti la próxima vez que tenga un encargo.

 

  1. Sé un buen compañero

Desde desearle al jefe de proyectos un buen fin de semana hasta agradecerles su ayuda con un proyecto. Un buen compañero da tanto como recibe. Si un jefe de proyectos te pide un favor y consigues ayudarle ese día, este gesto puede contribuir a estrechar los lazos con él y a que a partir de entonces te envíe más encargos. Aunque no te lo diga, puede que esté tratando con un cliente difícil, resolviendo un problema o con mucha presión y tu ayuda puede marcar la diferencia.

 

¿Y tú? ¿Tienes algún secreto que quieras añadir a esta lista de estrategias con las que mejorar la relación con jefes de proyectos y agencias de traducción?

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